El Ego

El Ego

El Ego es el máximo representante de la visión Dual que reside en nosotros. Recuerda la historia del artículo de la Dualidad, en el que la Unidad decide experimentar, dividiéndose en trocitos de materia, cada uno de los cuales no es capaz de recordar su verdadera naturaleza para que la experiencia pueda ser real. Pues si las técnicas de meditación y de vida consciente nos aproximan de nuevo a la Unidad apartando el pensamiento dual, podríamos decir que el Ego es todo lo contrario. El Ego se alimenta del pensamiento dual y se hace fuerte cuando más individualizas tu vida, por lo tanto, no nos va a poner las cosas fáciles.

¿Quién es el Ego?

En ocasiones la palabra se hace símbolo al desgranarla. El Ego es tu personaje en la Tierra. La palabra personaje procede de la palabra persona que etimológicamente significa máscara. El Ego es la máscara que te pones para transitar por el mundo físico.

Cuando somos pequeños y tenemos una visión inocente del mundo, no existe ningún personaje. La naturalidad de los niños se expresa con total sinceridad y de forma abierta, sin segundas intenciones, sin ánimo de ofender y sin «políticamente correcto». Lo que nuestro interior siente, es expresado sin dificultades. Sin embargo, según crecemos nos vamos introduciendo lentamente en el mundo adulto. Nos encontramos en un mundo con unas reglas, recibiremos reprimendas o normas de padres y educadores, tendremos unas circunstancias sociales y familiares y recibiremos una serie de interacciones de nuestro alrededor. En función de cómo sean estas, de con qué personas hayamos coincidido y de la suerte que hayamos tenido, nuestra personalidad se irá definiendo de una determinada manera. Por poner ejemplos sencillos: si en tu casa siempre te han dicho que no te acerques a los perros que no conoces porque muerden, es probable que adquieras la idea de que todos los perros muerden; si cuando no querías jugar con otros niños la respuesta que obtenías era «que niño más tonto, que no quiere jugar con los demás» asociarás que hay que agradar a los demás; etcétera.

Todas estas informaciones externas que recibimos a diario en nuestra vida construyen una carcasa vehicular que nos permite movernos en la sociedad y afrontar de diferentes formas los problemas y cuestiones que nos van surgiendo. Esa carcasa es el Ego. Evidentemente, según se haya desarrollado nuestra vida hasta el momento, así se habrá desarrollado el Ego. El Ego será el guardián de todas nuestras creencias, actitudes y aptitudes, así como nuestra personalidad y la forma en que nos tratamos y tratamos a los demás. 

¿Podemos concluir entonces que el Ego somos nosotros, moldeados por nuestras experiencias? En absoluto, precisamente porque te han configurado una serie de condicionantes ajenos a ti y en un momento en el que tampoco podías hacer mucho.

¿Podemos decir que lo que forja un herrero es una espada? Bueno, sin profundizar nos parecerá una espada. Sin embargo si miramos bien caeremos en que en realidad se trata de hierro con una forma determinada, que si volviéramos a fundir podría ser, por ejemplo, un caldero.

No olvides nunca que en realidad eres un trocito de Divinidad, igual que todo lo que te rodea, solo que lo has olvidado como vimos cuando hablamos de la Dualidad. Pero tú y todo lo demás sois lo mismo. Por lo tanto diferenciemos lo que de verdad somos del personaje que hemos moldeado a lo largo de todos estos años. 

La muerte del Ego

No, no vamos a matar al Ego porque no es posible matar el Ego y porque además lo seguiremos necesitando para movernos en esta realidad. Sin embargo hay que aprender a gestionarlo y a no darle más espacio del que realmente necesita. Pensad que el Ego es un contrincante difícil y tiene buenas armas para defenderse y quedarse permanentemente con nosotros: culpa, pereza, queja, envidias… no te lo va a poner fácil para no irse.

Hay muchas técnicas para controlar el Ego, pero prácticamente todas se podrían resumir en dos procesos principales:

  • Primer proceso: poner toda la consciencia que podamos en todo lo que hacemos. De igual manera que no es lo mismo sentarse en un local de comida rápida a engullir una hamburguesa que ir a un restaurante de renombre a vivir una experiencia gastronómica, tampoco es lo mismo vivir sin control que vivir de forma consciente. Trataremos de poner consciencia en todas nuestras actividades: sintiendo los sabores y aromas al comer, observando la vegetación y los animales por los lugares de paso y tratando de conectar con nuestro interior si disponemos de tiempo. En el trabajo, en casa, con el trato con los demás… también podemos hacerlo de forma consciente si queremos. Para entrenar la consciencia podemos ayudarnos de la meditación y las visualizaciones guiadas.
  • Segundo proceso: adentrarnos en nuestra sombra, conocerla y sanar todo aquello que no está bien. Hablaremos de la sombra más adelante pero básicamente lo que vamos a hacer es ir a buscar todo aquello que ha quedado enterrado en nuestro interior y que desconocemos porque ya se nos ha olvidado, pero que conforma un conjunto de heridas y acontecimientos que ha dado forma a nuestro Ego. Para entender cosas de nosotros mismos y perdonarnos y liberarnos de ello, acudiremos a ese baúl de los recuerdos a ver qué nos encontramos.

¿Qué vamos a lograr con estos dos procesos? Por un lado debilitar al Ego gracias a entender qué es lo que lo ha configurado, lo que nos permitirá entender qué nos pasa y por qué. Por otro lado, el llenar nuestra cabeza de consciencia en lugar de en pensamientos negativos y a veces destructivos, nos ayudará a dejarle menos huecos al Ego para que resida en nosotros. ¿Resultado? El Ego tendrá un espacio pequeño en nosotros y además se sentirá comprendido y no ejercerá tanta fuerza por salir.

Los efectos de acallar progresivamente al Ego se van notando poco a poco. Probablemente hayas conocido a algún maestro de yoga o meditación. Verás la forma tranquila y equilibrada con la que te habla. Tu personalidad pierde fuerza y tu vida se va equilibrando, pues los malos rollos que te traía el Ego se van apagando y se llenan de búsqueda y conexión con tu verdadera esencia. 

Cuando decides trabajar con el Ego, das inicio al camino espiritual que tiene como destino reconectar con la Unidad.

EL EGO

¿Crees que sabes quién eres? Probablemente lo único que conozcas sea al personajillo que te transita y que se llama EGO.

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