El elemento Aire

El elemento Aire

Desde tiempos remotos, los cuatro elementos (aire, fuego, agua y tierra) han sido considerados como las grandes energías creadoras del cosmos, la naturaleza y hasta de nosotros mismos. La alquimia que daba lugar a toda la existencia, tanto material como espiritual. Existiría un quinto elemento adicional (el éter o quintaesencia), aunque este da para otro artículo.

Los elementos, como energías creadoras, aportan cada uno de ellos una cualidad diferente a la vida. Así consideramos al aire como el elemento de pensamiento, inteligencia, creatividad y elocuencia. El fuego como el elemento de fuerza, pasión y transmutación. El agua como el elemento de la sensibilidad y los sentimientos. Y la tierra como el elemento de protección, la estabilidad y lo material. Los cuatros, en unión y consonancia, son los responsables de la creación del ser.

Evidentemente, como todo lo que nos rodea, lo ideal sería encontrar el equilibrio entre los cuatro, el camino de en medio para todos ellos. Pero los elementos no son proporcionales en cada uno de nosotros y predominan unos sobre otros en función de cada persona. El saber encontrar la proporción de todos en nuestra vida, así como potenciar alguno de ellos cuando nos sea necesario por alguna circunstancia en particular, es el trabajo a realizar.

Profundicemos en este post en el elemento más escurridizo y sutil de todos, el elemento aire.

Cuidado con el elemento aire

El elemento aire es un elemento sutil y delicado. Su vehículo son los vientos, las fragancias y las notas musicales. Contacta con nosotros en forma de brisa fresca al lado del mar, o como aliento cálido al entrar en una estancia caliente en invierno. Transporta la fragancia de las flores y los árboles frutales y nos trae la melodía de la música y el canto de los pájaros. Pero mucho cuidado con su aparente amabilidad, pues el elemento aire también trae consigo al PENSAMIENTO.

El pensamiento es algo que a menudo confundimos con nuestra propia identidad. Creemos que somos lo que pensamos. Pero sabréis que hay formas, como meditar, para percibir que el ser y el pensar son dos cosas diferentes. Es en ese momento cuando podemos observar a los pensamientos como algo externo al observador. Confundir el pensamiento con el ser es peligroso pues, aunque no son lo mismo, puede ocurrirnos que si nos creemos nuestros pensamientos acabarán por hundirse poco a poco en él. Y desgraciadamente los pensamientos muchas veces no vienen de nosotros mismos, sino de otras personas, de normas, de publicidad o de ideologías políticas. Dejar que esos pensamientos echen raíces en nosotros, enterrarán aún más lo que de verdad somos.

El aire, por lo tanto, puede confundirnos y hacernos creer que somos él. El pensamiento nos genera deseos y automatismos que aceptamos e integramos, aunque no sepamos cual sea su origen. Te atrapa y puede coartar tu libertad. Si se lo permites, claro está. Solamente identificar esos pensamientos fuera de nosotros puede ayudarnos a liberar sus cadenas. Es curioso y llamativo que una de las técnicas de meditación más usadas para identificar al pensamiento sea la observación de la respiración. Observamos al aire para identificarlo.

Un exceso de aire, además, nos puede llevar fuera de la realidad y hacernos construir perpetuamente castillos en el aire. El elemento aire es la energía de nuestra mente y de la misma forma que su equivalente en el mundo físico puede estar en calma o convertirse en un devastador huracán. Trabajar con él no es sencillo, ya que sus continuos cambios de dirección y de velocidad, lo hacen muy inestable.

Huracan

El aire es vida

Los elementos son más necesarios cuanto más sutiles son. Podemos estar semanas sin tomar alimentos de la Tierra. Podemos estar días sin beber Agua. Podemos estar escasos minutos sin tomar Aire. Y probablemente moriríamos de forma inmediata sin el Amor del elemento Fuego. El aire es vida, puesto que lo primero que hacemos al nacer es respirar, y también lo último antes de morir.

La vida no sería tal sin el oxígeno y los elementos del elemento Aire. Coger aire profundamente nos renueva y nos tranquiliza, nos aporta nuevas perspectivas. Expresiones como “tomarse un respiro” o «necesitar un cambio de aires» denotan sus capacidades regeneradoras.

El aire como pensamiento, inspiración y conocimiento.

El aire es un elemento invisible, sutil, al que solamente identificamos cuando viaja sobre la brisa o el viento. El aire, igual que los pensamientos, surgen de la nada. Es el punto de partida de cualquier acción. Todo movimiento mental es el precursor de una materialización. Todo lo que nos rodea ha sido inicialmente pensado antes que creado. Los ciclos empiezan como el elemento, de forma casi imperceptible, con cambios sutiles que nos remueven hasta que la sensación o la idea coge forma y fuerza.

El elemento aire nos permite movernos en otros planos y realidades, de los que traer creatividad e ideas al plano real. La imaginación, los sueños, el trance… todos esos planos pueden ser generadores de realidad a través del pensamiento. De la misma forma, el elemento aire también es el conocimiento y la memoria que hemos adquirido a lo largo de los años.

La música, las palabras, los sonidos, los aromas… todos son transportados por el aire y dependen de él. Los sentidos del oído y del olfato transportan esta información a nuestro cerebro más arcaico y ancestral, generando fuertes emociones e inspiración con determinados sonidos o aromas. Una melodía, un ritmo, el olor de nuestra comida favorita o el aroma de las flores. Todas esas sensaciones potencian la creatividad y la inspiración en nuestro ser.

El trabajo con el elemento Aire

Trabajar con el aire nos sirve para potenciar la concentración, la elocuencia, el estudio, las habilidades verbales y poéticas, la inspiración poética, la creatividad… Podemos trabajar con él también para resolver discusiones y hasta los chamanes lo usan para sus viajes. El aire es un elemento especialmente potente para iniciar proyectos, negocios o emprender.

Nubes

Trabajar con los elementos no tiene más misterio que cualquier otro ritual en el que se quiera trabajar un aspecto en concreto. Al final lo que necesitamos es entender lo que significa el elemento y lo que representa dentro de nuestra persona. El mecanismo ritual es indiferente pero sí debe permitirnos generar en nuestra mente la predisposición a potenciar y trabajar con el pensamiento y la creatividad. Todos los rituales son buenos si consiguen crear en nuestra cabeza esa predisposición. Hay numerosas ideas de rituales en libros e internet para trabajar con este elemento, dependerá de lo que nos vaya mejor a nosotros o de nuestro sistema de creencias.

El aire tiene determinadas correspondencias, como el color amarillo, la estación de la primavera o el punto cardinal del este. Por eso puede ser buen momento trabajarlo en primavera o hacer un ritual en el que los puntos cardinales estén identificados con velas de colores, asignándole al aire el color amarillo y poniéndola al este. El uso de inciensos, sahumerios y sonidos agradables es recomendable. Una pluma o un cuchillo, representarán a la perfección al elemento y nos ayudarán a dirigirnos a él para pedirle ayuda y cultivar nuestro trabajo mental.

El trabajar mucho más la meditación y la respiración puede ser muy buena idea para trabajar con los pensamientos. En el chamanismo, el oficiante de un ritual, puede usar el humo fumado de una pipa para soplarlo sobre la persona que necesite trabajar el aire.

Seres mitológicos

Todos los elementos tienen asociados seres mitológicos a los que conocemos como elementales. Los gnomos son los elementales de la Tierra, las ondinas las del Agua, las salamandras las del Fuego y las sílfides la del Aire.

Podéis encontrar más información sobre las sílfides en nuestro perfil de Patreon.

LOS ELEMENTOS

Trabajar con los 4 elementos te permite descubrir e integrar en ti las energías creadoras y transformadoras del Universo. Todo lo que es materia puede ser entendido como parte de los elementos.

Relacionados

Correspondencias

  • Atributos: pensamiento, inspiración, memoria, concentración
  • Color: Amarillo
  • Punto cardinal: Este
  • Estación: Primavera
  • Energía: Masculina
  • Herramientas: Cuchillo, espada y pluma
  • Elementales: silfos y sílfides

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies