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Equinoccio de primavera

Equinoccio de primavera

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Es en el equinoccio de primavera cuando celebramos la llegada de esta estación. La primavera ha sido considerado históricamente como la primavera de la fertilidad y de la vuelta de la luz. Aunque hoy en día no tenemos esta percepción gracias a la modernización y la tecnología, para nuestros antepasados era uno de los momentos más importantes del año ya que en breve volverían a plantar y la tierra daría nuevos frutos.

El cambio de estación

El equinoccio de primavera se produce el 20 o 21 de marzo y coincide con uno de los dos momentos del año en el que el Sol se encuentra en el plano del ecuador terrestre. Es decir, para una persona que estuviera en el ecuador, ese día el Sol alcanzaría su cenit (el sol llegaría a estar 90º con respecto al plano terrestre). Este fenómeno hace que en este día la noche y el día duren lo mismo en todas las partes del planeta. El inicio de la estación de primavera se ha hecho coincidir con el equinoccio de primavera.

Un evento ancestral

Para nuestros ancestros, la llegada de la primavera y del periodo de luz y calor era un motivo de celebración y alegría. Al alargarse los días, se disponía de más horas para realizar tareas, problema menor hoy en día con la luz eléctrica. El aumento progresivo de la temperatura resultaba también más confortable que el frío del invierno.

Pero sobretodo, para nuestros antepasados la llegada de la primavera era la llegada de la fertilidad. En esta época llegaba el momento de la reproducción de los animales pero sobretodo el momento de la fertilidad de las plantas. La naturaleza volvía a renacer de debajo de la nieve y el manto verde se extendía por todas partes. Las plantas no tardarían en ser fecundadas y tras ello llegaría la deseada cosecha. Así pues, no es de extrañar que hoy en día se siga viendo la llegada de la primavera como el momento de la llegada de la fertilidad, a fin de cuentas la primavera la sangre altera.

Nuestros antepasados conocían al equinoccio de primavera como Ostara y su nombre proviene de la Diosa germánica Eostre, la Diosa de la fertilidad. Etimológicamente hablando, se relaciona a Eostre con la Diosa griega Eos, la Diosa del amanecer, o la Aurora de los romanos. Es por eso que se vincula Eos con Eostre, entendiendo que también se trata de la diosa del “amanecer” o del “despertar” de las fuerzas germinativas.

Ostara es una de las 8 festividades o festivales (Sabbats) que conforman la rueda del año de las antiguas religiones paganas (a pesar de que los festivales más importantes relacionados con el renacer de la tierra son Imbolc y Beltane) y coincide con el momento del despertar de la Diosa (la Tierra) después de su letargo invernal, regresando a su aspecto de Doncella fértil, mientras que el Sol nacido en el solsticio de invierno emprende su camino hacia la madurez.

Regalar un huevo

Tradicionalmente el huevo es uno de los más conocidos símbolo de vida, fecundidad y renovación. Incluso hay quien asocia el huevo con los cuatro elementos: la cáscara, la tierra; la membrana, el aire; la clara, el agua; la yema, el fuego. Regalar un huevo a alguien significaba desearle una vida alegre y viva.

Conejos de pascua

Es habitual encontrar dibujos de la Diosa Eostre en la que aparecen dibujados conejos. El conejo, debido a su rápida reproducción, es considerado también como un símbolo de fertilidad, de ahí que no sea extraño la relación entre la Diosa y este animal.

Tiempo de volver a empezar

El Ostara marca el inicio de un nuevo ciclo de luz, por lo que es un buen momento para emprender nuevos proyectos y renovarse, es un momento de renacimiento. La vida surge a nuestro alrededor y un montón de cosas nuevas aparecen a nuestro lado.

Coincidencias

En esta época del año, el catolicismo celebra la época de pascua (Easter en inglés). No es de extrañar que la época del Easter coincida con el momento en el que los paganos veneraban a la Diosa Eostre.

No es casualidad tampoco que en esta época se regalen los huevos de pascua, aunque en el catolicismo se justifique como compensación alimenticia al ayuno de la cuaresma.

El conejo de pascua también es protagonista en la religión cristiana a través de una leyenda de un conejo en el sepulcro de Cristo.

Como en muchas otras festividades, las coincidencias están ahí y cada cual que las interprete como mejor considere.


Imagen de Portada: Foto @prairiekittin, distribuida con licencia Creative Commons BY-2.0



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