Naturaleza, espiritualidad, historia y tradición.

Este fin de semana tuve la suerte de poder participar en una de las actividades del grupo de montaña para ciegos de la ONCE. No creo que sorprenda a nadie si digo que es uno de los mejores ejemplos de superación que se pueden encontrar. Es maravilloso encontrar a gente que ha convertido una discapacidad en una mera circunstancia, demostrando que ser invidente no está reñido con la montaña ni con el deporte.

Una vez al mes, el grupo de montaña de la ONCE fleta un autobús y organiza una salida al monte en el que se juntan guías videntes con simpatizantes y amigos de gente del grupo, así como invidentes y algún perro guía. Aunque hay otros grupos de senderismo, este grupo en concreto realiza actividades de montañismo, en media y alta montaña, ya de cierta dificultad. Por lo que no nos engañemos, ya que muchas de las actividades del grupo requieren un mínimo de preparación física y no están al alcance de muchas personas.

El guiado de los invidentes se hace con la barra direccional, una barra de madera portada por 2 guías videntes (uno en cada extremo) a la que se agarra la persona invidente en el centro. El guía delantero va informando a la persona ciega de los obstáculos más grandes que se va a ir encontrando, esto es piedras, riachuelos, ramas o escalones. El guía trasero realiza la función de timón con la barra direccional, permitiendo a la persona ciega girar para pasar entre obstáculos estrechos según el movimiento que note en la barra. Un indicador en el centro de la barra le permite a la persona ciega mantenerse siempre en el centro. La barra también le servirá de sujeción al invidente para mantener un poco el equilibrio en caso de tropiezo con alguna piedra.

Las primeras salidas siempre son un poco más complicadas, tanto para guías como para invidentes. La falta de costumbre puede hacer que guíes mal o le puede costar alguna caída a la persona ciega. Pero es lo suficientemente fácil como para desde el primero momento poder empezar. Pero si se junta un equipo con experiencia, tanto guías como personas ciegas, la barra direccional permite realizar actividades de alpinismo de gran dificultad. En mi caso en particular, el invidente al que estuve guiando ha estado en el Aconcagua y en el Annapurna así que podéis haceros una idea del nivel de este montañero. Su inquietud por el deporte y la montaña le ha llevado incluso a competir en escalada y empezar con el esquí.

Os dejo con un vídeo en el que podéis ver cómo funciona la barra direccional.



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