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Iniciando el camino vegetariano

Iniciando el camino vegetariano

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Somos muchos los que alguna vez hemos pensado en cómo reducir o anular nuestro consumo de carne. Ya sea por motivos éticos, ecológicos o de salud, lo cierto es que hay una buena cantidad de personas que tienen ganas de emprender este camino pero que no lo han hecho por falta de información o por la dificultad que supone encontrar alimentos sustitutivos. Gran parte de la compra que se puede hacer en un supermercado de barrio está compuesta por alimentos de origen animal, por lo que no es tan sencillo realizar una compra vegetariana si no nos empeñamos de verdad. Esta semana en Mi Planeta, os ofrecemos un conjunto de información, páginas web y recetas para animaros a que deis ese pequeño pasito que os falta.

verdura

Los motivos para dejar la carne

Los motivos que mueven a las personas a dejar de comer carne son muchos y muy variados. Quizás los más importantes son los relacionados con la salud y con el respeto por los animales.

En cuanto a la salud, es sabido por todo el mundo que el consumo de carne en exceso genera proteínas y grasas de más que puede ayudar a desarrollar diabetes, colesterol alto, estreñimiento y enfermedades cardíacas. Evidentemente, un consumo moderado siempre será menos malo que un consumo puntual, el cual también tiene sus beneficios. Las carnes procesadas, además, son tratadas con productos químicos que pueden ser muy nocivos para la salud. Algunas de ellas proceden de animales que han sido modificados genéticamente o que han sido alimentados con piensos y vegetales modificados genéticamente. Pero en cualquier caso, dejar de comer carne no nos protegerá de químicos y genética modificada, ya que muchos productos vegetales que tomamos también están tratados igual.

En cuanto al respeto hacia los animales, es otro de los grandes motivos por los que cada vez hay más adeptos a la dieta vegetariana. La industrialización de la ganadería está haciendo que se pierda la sensibilidad hacia el trato animal, trato que además queda encubierto de cara al consumidor al que lo único que le llega del proceso es un paquete perfectamente embalado con un filete de algo que no parece un animal. Afortunadamente numerosas organizaciones empiezan a destapar lo que está ocurriendo realmente tras el telón. No es que los métodos de los antiguos mataderos fueran mejores que los actuales, pero lo que sí es cierto es que no se mataba la misma cantidad de animales ni por asomo. Una familia con una pequeña cuadra era consciente del esfuerzo que suponía cuidar y matar un cerdo, cosa que no ocurre hoy en día.

Además de estos dos, hay otros motivos que pueden llevarnos a cambiar nuestra dieta. El cultural y religioso es uno de ellos, motivo bueno y malo por igual ya que los motivos religiosos también hacen que en algunas épocas del año se sacrifiquen determinados animales. Otro motivo desconocido para muchos pero de gran impacto es el motivo medioambiental. El ganado genera una inmensa cantidad de gases de efecto invernadero, del orden de un 35% – 40% del total. Así pues, hay que tener en cuenta las consecuencias ambientales que tiene el consumo desmesurado de carne, ya que los gases emitidos por el ganado, los gases de su transporte, los químicos y derivados del envasado de la carne y las enormes cantidades de cereal que consumen tienen un fuerte impacto medioambiental. En el documental Home se explica como se podría acabar con el hambre en el mundo si en lugar de producir cereales para el ganado, se diera esos cereales a los países pobres.

Diferentes grados de radicalización

Quizás la palabra radical suene muy radical, pero realmente es así. ¿Cómo de radical quieres ser con tu reducción en el consumo de carne?

Para empezar, todos deberíamos reducir el consumo de carne a un consumo esporádico por los motivos expuestos en el punto anterior. Este es un buen punto de partida y puede ser un buen lugar para aquellos que no quieran dejar de consumir carne. Es mejor consumir carne menos veces pero que sea de mayor calidad y es relativamente sencillo dejar de pedir platos de carne de menús malos de mediodía o para cenar a diario. En lugar de eso, es preferible “darse un pequeño homenaje” consumiendo carne de calidad un fin de semana.

Para aquellos que quieran dar un paso más allá, existen diferentes formas de dejar de comer productos de origen animal. La dieta ovolactovegetariana está compuesta de lácteos y huevos además de los productos de origen no animal. La ovovegetariana incluye huevos pero no lácteos y la lactovegetariana incluye lácteos pero no huevos. La vegana es la dieta que solamente hace uso de alimentos no procedentes de animales. Evidentemente la más sencilla es la ovolactovegetariana, mientras que la dieta vegana complica un poquito más la búsqueda de sustitutivos.

Reemplazando la carne

Gran parte de nuestros platos habituales se pueden convertir a veganos reemplazando la carne por legumbres, cereales, soja texturizada, tofu o seitán. Existen otros productos elaborados a partir de la soja como las hamburguesas, albóndigas y salchichas vegetales que dan muy bien el pego.

Las legumbres, además de aportarnos proteínas, se pueden usar en muchos platos de cuchara para sustituir a la carne. Además podemos elaborar patés vegetales como el hummus, hamburguesas o croquetas similares a las de carne.

Los cereales como el arroz, la avena, el trigo, el centeno, la cebada, la quinoa, el maíz o el mijo se pueden cocinar de muchas maneras. Los cereales aportan muchos nutrientes (hidratos de carbono, proteínas, sales minerales, vitaminas y grasas) y son la base de la alimentación vegana.

Las verduras también se pueden preparar de muchas maneras. Es importante comprar semanalmente verduras diferentes para hacer la dieta aún más variada nutricionalmente.

La soja es una legumbre altamente nutritiva, con más proteínas y grasas que el resto de las leguminosas, por lo que es un sustituto perfecto de la carne en la alimentación, con el añadido de que está libre de colesterol y grasas saturadas. De la soja además se obtienen el tofú, el seitan, el tempeh y la soja texturizada como típicos sustitutos de la carne.

El tofu es un derivado de la soja con un sabor suave y cremoso. Combina muy bien con otros alimentos y puede añadirse cortado en dados o rallado a las ensaladas, rebozarse en pan rallado para luego freírse, macerarse (metiéndolo unas horas en salsa de soja y/o hierbas aromáticas para luego freírse en un poco de aceite), cocinarse al horno, a la barbacoa o a la brasa, ahumarse y utilizarse como base de patés vegetales.

El Tempeh tiene un aspecto y textura similar al de algunas carnes. Es un alimento digestivo y libre de colesterol. El Tempeh puede saltearse, freírse, hacerse a la plancha, rebozarse y utilizarse en bocadillos, canapés, cocidos, sopas etc.

El Seitan es gluten de trigo y es la carne vegetal por excelencia. El seitán se puede preparar como cualquier carne, rebozada, frita, guisada, etcétera.

La soja texturizada puede usarse para preparar lasañas vegetales, albóndigas, pasta boloñesa o hamburguesas vegetales.

Dando los primeros pasos

Al final el proceso de transformación dependerá del esfuerzo que quieras dedicarle. Muchas veces requerirá fuerza de voluntad, y no tanto por la necesidad de tomar un filete como por la dificultad para encontrar los productos de origen no animal. En cualquier caso por algún punto tienes que empezar.

  1. Para empezar, trata de ir quitando poco a poco la carne de tus menús diarios. Si comes de tupper o en casa te será más sencillo. Si comes fuera en un restaurante, quizás te sea más complicado aunque muchas veces la solución pasa por pedir dos primeros, como una ensalada y un plato de pasta, o un consomé y unas verduras a la parrilla.
  2. Trata de ir introduciendo cada semana un plato vegetariano nuevo. Coge alguno de los recetarios que te pasamos y ves probando. Descubrirás nuevas recetas, muchas de las cuales te resultarán muy interesantes y que te apetecerá repetir. De esta forma irás ganando práctica en la cocina vegetariana y cada vez te será más sencillo realizar una compra sin carne.
  3. Haz tu propio recetario. Con las recetas que más te hayan gustado, ves preparando tu propia lista de platos favoritos para ir implementándolos en tu cocina diaria.
  4. Visita supermercados ecológicos y tiendas especializadas. Allí te podrán ayudar con las dudas que te puedan ir surgiendo, te darán ideas nuevas y conocerás gente que, como tú, están empezando con el cambio.

Algunas recetas veganas y vegetarianas

Os dejamos a continuación con algunos recetarios que creemos que os pueden resultar interesantes.

 

Desde Mi Planeta esperamos que vosotros también seáis parte de la transformación y que, si no queréis dejar de comer carne, al menos conozcáis las desventajas que tiene el hacerlo y conscientemente reduzcáis un poco la carne de vuestros platos habituales.

Imagen de portada: Foto @cecinewton, distribuida con licencia Creative Commons BY-2.0



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