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Tormentas en la montaña

Tormentas en la montaña

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A todos los que nos gusta patear por montaña nos llega el momento de enfrentarnos a una tormenta. Las tormentas en montaña son habituales, muchas veces impredecibles y pueden ser bastante fuertes. Es por ello que merece la pena tener siempre en mente una serie de conceptos básicos para tratar de evitar, en la medida de lo posible, un accidente.

tormenta

Formación

Para que pueda tener lugar la formación de una tormenta, han de aparecer humedad y calor en las capas inferiores del aire y frío en las superiores. Estas condiciones pueden aparecer por:

  • Radiación solar: Cuando el sol calienta una superficie, la zona calentada calienta a su vez el aire superficial. Este aire caliente es más ligero que las capas frías que están por encima debido a su baja densidad lo que provoca que ascienda como lo hace una burbuja de aire en el agua.
  • Elevación frontal: Al paso de frentes, especialmente de los fríos, desencadena un enfriamiento y con ello la formación de frentes tormentosos.
  • Enfriamiento por emisión en altura o por aportación de aire más frío en altura:En los dos casos provoca un enfriamiento y la formación de tormentas.
  • Elevación de masas de aire caliente y húmedo ante obstáculos montañosos:También esto propicia un enfriamiento en altura y, con ello, la formación de las llamadas tormentas orográficas.

Cuando el aire caliente también está muy cargado de humedad por evaporación como ocurre en la superficie del mar, tendremos altas probabilidades de que se forme una nube de tormenta del tipo cumulonimbo, que no es más que una nube de fuerte desarrollo vertical muy gruesa.

Este tipo de nubes comenzarán inmediatamente a evolucionar y a crecer verticalmente a medida que van ascendiendo, debido a varios fenómenos físicos:

Cuando la masa de aire húmedo empieza a subir pesará menos ya que disminuye su presión, pues esta disminuye con la altura al tener menor cantidad de aire encima. Al disminuir la presión con la altura también baja la temperatura, debido a que el aire se expande. Al bajar la temperatura, el vapor de agua se condensa y aparecen gotitas microscópicas de niebla blanca y condensada. La nube comienza a formarse.

Cuando el vapor se condensa para formar billones de gotitas, cada gotita transfiere al entorno un poco de calor. Este calor es justo el mismo que tuvo que invertir el sol en conseguir evaporar esa gotita, cuando cambió su estado de agua líquida a vapor de agua. Este calor es conocido como calor latente. Al aparecer calor en la condensación de billones de gotitas, la masa de aire que ahora contiene vapor de agua con gotitas de agua, aumenta de nuevo su temperatura y se dilata más, ascendiendo de nuevo.

El proceso se va repitiendo hasta que se alcanzan alturas enormes de más de 15 kilómetros. A grandes alturas la temperatura es muy baja y el agua líquida se cristaliza en hielo, lo cual vuelve a liberar todavía más calor y más ascendencia. Al congelarse cada gotita en hielo, el nuevo calor cedido aumenta de nuevo la ascendencia. La potencia de ascendencia es enorme. Toda la masa de aire circundante puede subir a 20 o 30 metros por segundo en un auténtico chorro ascendente. Y en el interior de estas nubes hay vientos de varios cientos de kilómetros por hora.

En el interior de las nubes y debido a los movimientos y rozamientos de aire se van acumulando cargas eléctricas en determinadas zonas. El resultado final es una nube cuya base tiene una carga fuertemente negativa y la parte superior carga positiva. Es como una enorme pila de decenas de miles de voltios.

Cuando hay suficiente carga acumulada, en los extremos de la nube, los electrones no pueden aguantar tanta diferencia de potencial y saltan brutalmente bien a la parte superior de la nube o hacia tierra formado un relámpago. El rayo en sí, tiene el grosor de un centímetro, y tampoco tiene una energía terrible, pero al cederse toda esta energía de golpe en una corriente eléctrica de unos 30.000 amperios durante un tiempo muy corto, del orden de pocas millonésimas de segundo, la potencia se hace brutal. La potencia es en unidad de tiempo, y si este es muy corto, a misma cantidad de energía, crecerá la potencia.

El aire atravesado por el rayo se calienta a 20.000 grados que es más o menos 3 veces la temperatura de la superficie solar. Esta dilatación repentina del aire provoca una verdadera explosión con onda de choque. El ruido del trueno se produce al superar el aire dilatado y en expansión la velocidad del sonido, de la misma forma que un caza produce un ruido de explosión al superar la barrera del sonido. El aire dilatado casi inmediatamente se detiene frenado por el aire que lo envuelve. El chispazo se desplaza a un tercio de la velocidad de la luz, o sea a 100.000 kilómetros por segundo.

El ruido de los rayos solo se podrá escuchar si estamos a menos de 16 kilómetros, de modo que esto nos puede ayudar a estimar la distancia a la que vemos una tormenta. En las inmediaciones del rayo, el gas ionizado transmite el sonido a mucha mayor velocidad y por ello a menos de 500 metros del rayo, pensaremos que este ha caído más cerca de lo que en verdad ha sido, pues el sonido ha viajado en los primeros cientos de metros a muchísima velocidad.

Aproximadamente un 75% de los rayos descargan entre nubes, mientras que sólo el 25% restante lo hacen entre nubes y tierra.

Previsión

  • Consultar el parte meteorológico antes de salir para prever con qué nos podemos encontrar y poder equiparnos con el material necesario. Si la meteo es muy desfavorable, quedarse en casa y dejarlo para otro día.
  • Tratar de finalizar la ruta (sobretodo la ascensión) antes de las 16:00 de la tarde. A partir de esa hora es cuando se forma el mayor número de tormentas, principalmente en verano.
  • Dar media vuelta y desistir en el intento de hacer cumbre si vemos formarse una tormenta en la dirección a la que nos dirigimos.
  • Observar el cielo por si oscurece o se ven relámpagos y estar atentos a si el viento arrecia o se escuchan truenos.
  • Si durante la ruta, antes de iniciarse la tormenta, apreciamos leves descargas entre dos excursionistas, notamos un leve cosquilleo en la piel, vello erizado, zumbido en objetos metálicos y hasta chispas o destellos en ellos, significa que se están desplazando las cargas eléctricas que generan las tormentas y el aire se está volviendo conductor. Esto será indicador de la proximidad de una tormenta que podría afectarnos entre media hora y dos horas después. Atentos si este mismo suceso ocurre cuando estamos ya en medio de una tormenta ya que es indicador de la caída inminente de un rayo.
  • Si vemos relámpagos y escuchamos truenos la tormenta puede estar aproximándose. Podemos calcular la distancia a la que se encuentra de nosotros contando los segundos que separan el relámpago de su respectivo trueno y dividiendo por 3 los segundos. Esto nos dará la distancia aproximada en kilómetros a la que cayó ese rayo. Repitiendo esta operación veremos si se está acercando para poder tomar medidas, por ejemplo buscar cobijo.
  • Si llevamos un GPS barométrico podemos estar atentos a la presión atmosférica. Si observamos que esta baja a igual altitud es probable que en unas horas se forme una tormenta. Esto puede ser muy útil en el refugio el día anterior a una salida.

Signos naturales de predicción meteorológica

Hace muchos siglos que el mundo que nos rodea proporciona toda clase de claves para conocer el tiempo que va a hacer, si es que sabemos interpretarlas. Parte de esa sabiduría popular acerca del tiempo es poco más que superstición, pero otra parte está basada en una cuidadosa observación del mundo natural y puede darnos una certera predicción del tiempo.

  • Antes de desatarse mal tiempo, las golondrinas y los murciélagos vuelan más bajo que de costumbre ya que tienen oídos muy sensibles a los cambios de presión. Así, cuando la presión comienza a bajar deben volar más bajo para compensar esa caída de la presión. También los insectos que comen estas aves vuelan más bajo cuando desciende la presión y aumenta la humedad, que pesa en sus alas.
  • Si lo que se acerca es una tormenta, las golondrinas vuelan más alto en busca de su alimento, debido a que los pequeños insectos son arrastrados por las fuerzas ascendencias de aire que se producen en el seno de las tormentas
  • Cuando las arañas tejen sus telas quiere decir que la lluvia se encuentra lejos.
  • Las ranas croan más como preludio de lluvia. Esto se debe a que las ranas no toleran que se evapore la humedad de su piel. Por ello, en los días de poca humedad, se encuentran casi siempre dentro del agua; pero cuando se aproxima la lluvia, y la humedad ambiental aumenta, suelen salir del agua y croar con mayor frecuencia.
  • Las abejas retornan al panal antes de que se desencadene el mal tiempo. Pero también en el caso de las abejas podemos observar predicciones a más largo plazo ya que cuando a finales de verano y durante el otoño hay más abejas de lo normal, o si están especialmente activas, es altamente probable que el invierno sea frío y abundante en nevadas.
  • Cuando las hormigas van en procesión, o sea cuando tienden a marchar en línea recta formando una fila, la lluvia parece estar asegurada
  • Las vacas se tumban ante la llegada inminente de la lluvia, al parecer para mantener seca una parcela de hierba bajo ellas.
  • Uno de los insectos más precisos a la hora de proporcionar información meteorológica es el grillo. Éstos incrementan la frecuencia de sus chirridos a medida que aumenta la temperatura, debido a la aceleración de su metabolismo. Contando los chirridos podemos calcular la temperatura ambiente. Los grillos son un termómetro. Temperatura = (nº de chirridos en 1 minuto/5)+9
  • Otros signos naturales que siempre se han asociado a la aparición probable de lluvia son por ejemplo el orejeo de los mulos, cuando los gatos se lavan la cara, cuando se bañan las palomas o la aparición de las hormigas con alas.
  • Por otra parte, se ha considerado un indicio de cambio de tiempo, cuando el gallo canta durante el día o cuando las cicatrices, antiguas heridas y amputaciones en los humanos, duelen, pican.
  • En cuanto al mundo vegetal, las piñas de los pinos son uno de los indicadores del tiempo más fiables. En tiempo seco, las escamas de la piña se abren; cuando se cierran, es señal de que va a llover. Esto se debe a que en tiempo seco las escamas se ponen rígidas y, cuando el aire está húmedo, absorben humedad y se vuelven flexibles de nuevo, permitiendo a la piña cobrar su forma natural.

Precauciones si te alcanza una tormenta

  • No permanecer en lugares altos: cumbres, cimas, lomas… y refugiarse en zonas bajas no propensas a inundarse o a recibir grandes crecidas de agua.
  • No echar a correr ya que se crea una turbulencia en el aire y una zona de convección que puede atraer el rayo.
  • Deshacerse de todo material metálico (piolets, bastones, mochilas con armazón…), especialmente aquello que sobresalga por encima de nuestra cabeza, y depositarlo a más de 30 metros de distancia. Los rayos aprovechan su buena conducción.
  • No refugiarse debajo de un árbol, roca o elementos prominentes solitarios. Un árbol solitario por su humedad y verticalidad aumenta la intensidad del campo eléctrico y la probabilidad de que caiga un rayo en él. En cambio un bosque aunque sea pequeño (no un grupo de árboles) puede ser un buen refugio cobijándonos debajo de los de menor estatura.
  • Alejarse de elementos metálicos como vallas, alambradas, tuberías, líneas telefónicas e instalaciones eléctricas, raíles de ferrocarril, bicicletas y motocicletas, maquinaria.
  • Alejarse de terrenos abiertos y despejados, como praderas, cultivos y campos de golf. En estas zonas sobresalimos bastante del terreno y nos convertimos en pararrayos.
  • Aislarse del suelo y del contacto con charcos o zonas mojadas. Salir inmediatamente y alejarse de ríos, piscinas, lagos, el mar y otras masas de agua. Una buena forma de aislarse del suelo es sentándonos encima de nuestra mochila.
  • Alejarse y no refugiarse en pequeños edificios aislados como graneros, chozas, cobertizos.
  • Las tiendas de campaña tampoco son seguras, especialmente las de estilo canadiense. Según un estudio realizado en la Universidad Técnica de Munich, las tiendas de campaña tradicionales son bastante peligrosas en una tormenta. Los rayos generados artificialmente en el laboratorio caían siempre sobre el transversal de la tienda de campaña, saltando luego una y otra vez sobre el muñeco de pruebas situado en el interior. Según los examinadores, el origen del problema radicaba en las bases de los mástiles (normalmente plastificadas), que impedían que el rayo fuera derivado a tierra. Sólo si los mástiles de la tienda estuviesen bien hundidos en la tierra sin aislante, existiría la posibilidad de que la descarga fuese derivada sin peligro para quien estuviese en el interior. El armazón de varillas de las actuales tiendas cupulares, se parece a una “Caja de Faraday”. Pero no lo es, pues no es lo suficientemente tupido. Y menos aún si el varillaje es de fibra.
  • No refugiarse en la boca de una cueva ni al abrigo de un saliente rocoso, el rayo puede derivar a través de estas aberturas, algunas son incluso canales naturales de drenaje para sus descargas. Solo estaremos seguros en una cueva si es profunda y algo ancha, mínimo un metro a cada lado. En caso de cobijarse en una cueva permanecer en el centro de la misma, alejado lo máximo posible de sus paredes.
  • La posición de seguridad mas recomendada es colocarse quieto de cuclillas, lo mas agachado posible. Esta posición nos aislará bastante ya que no sobresalimos mucho sobre el terreno tocando solo el suelo con el calzado que según su material nos aislará mucho más.
  • Podemos sentarnos o tumbarnos sobre un objeto o material seco y aislante para estar más cómodos, incluso sobre la mochila si no tiene armazón metálico.
  • Si notamos cosquilleo en el cuerpo, se nos eriza el cabello, o vemos brillar y echar chispas un objeto de metal u olor a ozono, HAY QUE ECHARSE AL SUELO INMEDIATAMENTE porque la descarga de un rayo es inminente.
  • Si se va en grupo es aconsejable dispersarse unos metros y adoptar las posiciones y precauciones de seguridad, en caso de ir con niños para evitar el pánico o el extravío mantener contacto visual y verbal con ellos. Si un rayo afecta a una persona las demás en contacto pueden verse afectadas por la descarga.
  • Alejarse de rebaños y grupos de mamíferos, entre otras cosas por el punto anterior.
  • Apagar walkie-talkies, teléfonos móviles y dispositivos electrónicos, cuyas radiaciones electromagnéticas pueden atraer los rayos.
  • El mejor sitio para refugiarse a la intemperie durante una tormenta es un vehículo cerrado, un coche no descapotable, furgoneta, camión, caravana, etcétera. Dentro debemos apagar el motor, bajar la antena de la radio y desconectarla, cerrar las ventanillas y las entradas de aire. Aunque caiga un rayo en el vehículo este se cargará solo por el exterior mientras que el interior quedará intacto, fenómeno conocido como “Caja de Faraday”, por si acaso de todos modos es mejor no entrar en contacto con ningún cuerpo metálico.
  • Es totalmente falsa le creencia popular de que un rayo no cae dos veces sobre un mismo lugar.
  • Si nos encontramos en una vivienda, refugio o cabaña:
    • No asomarse al balcón o ventanas abiertos para observar la tormenta.
    • Cerrar puertas y ventanas para evitar corrientes de aire.
    • Alejarse de la chimenea y NO hacer fuego en ella o apagarlo si esta encendido. De las chimeneas asciende aire caliente cargado de iones, lo que aumenta la conductividad del aire abriendo un camino para las descargas eléctricas actuando como un pararrayos
    • En caso de hallarnos en un piso o vivienda, hay que desconectar los electrodomésticos, los aparatos eléctricos y las tomas de antena de televisión ya que el rayo puede entrar por las conducciones de electricidad y TV causando daños o la destrucción de estos objetos.
  • No sólo puede ocurrir que nos encontremos en medio de una tormenta, sino que nos hallemos por encima de ella. Desde nuestro punto de vista elevado, podremos admirar el transcurso de la misma abajo en el valle siempre que nos mantengamos a una distancia considerable, pues de lo contrario, esto también puede resultar peligroso.
  • Contrariamente a lo que mucha gente cree, la nieve no aísla de los efectos de la caída de un rayo.
  • Las vías ferratas son un gigantesco pararrayos por lo que hay que alejarse inmediatamente de ellas en caso de tormenta. Además dado el alto grado de conductividad de las vías, un rayo caído en una ferrata es más mortífero que uno caído en una roca.

En el caso de que una persona sea alcanzada por un rayo

  • La descarga eléctrica no permanece en ella, se puede atender con toda seguridad.
  • La víctima puede tener quemaduras donde fue alcanzada por la descarga y también por donde esta salió, y en las zonas en contacto con partes metálicas. También puede tener dañado el sistema nervioso, haber perdido la visión y la audición y tener algún hueso roto.
  • En todo caso hay que pedir urgentemente asistencia médica y si no respira o el corazón ha dejado de latir tratar de reanimarla con los procedimientos habituales de primeros auxilios.

A modo de resumen

En caso de tormenta, desprenderse y alejarse de todos los objetos metálicos que llevemos y buscar un buen cobijo, seguro. Si las descargas ya están muy cerca, tirarse al suelo aunque llueva y granice, pues si nos levantamos haremos de pararrayos (y aún más en las crestas). En abrigos de pared (“balmas” y cuevas, no colocarse justo en la boca de la cavidad, sino al fondo de la misma. Importante, apagar walkie-talkies y teléfonos móviles, cuyas radiaciones electromagnéticas atraen los rayos. Ni decir que debemos evitar árboles aislados o sobresalientes. En casas o refugios aislados o expuestos, no utilizar ni el teléfono ni estar cerca de las chimeneas. Apagar el fuego de la chimenea, que crea corrientes de aire y flujo de iones, captadores de posibles rayos.

Imagen de portada: Foto @lucaskuriger, distribuida con licencia Creative Commons BY-2.0



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