La Rueda del Año

La Rueda del Año

De forma escurridiza y repetitiva, la rueda del año entremezcla mito y realidad, celebrando la llegada de los nuevos ciclos climáticos asociados a las cosechas, a la vez que se relacionan con los ciclos conscientes de luz y oscuridad del propio ser humano. El significado de cada festividad, anuncia los cambios entre luz y oscuridad, tanto en la duración de nuestros días como en nuestro alma, así como los momentos de abundancia y de recogimiento.

La Rueda del Año es un calendario usado en muchas religiones paganas para marcar las principales festividades del ciclo anual. Está basada en los calendarios agrícolas, lo cual no es de extrañar puesto que tanto las religiones paganas como la agricultura tienen como base fundamental los ciclos de la Tierra y sus estaciones.

En la actualidad, las festividades de la Rueda del Año se siguen celebrando. Es más, son de las fiestas más importantes que tenemos, a pesar de que se hallen escondidas bajo una gruesa capa de maquillaje católico. Fiestas tan importantes como la Navidad, San Juan, la Candelaria, los Mayos, Todos los Santos e incluso la Pascua, tienen su origen en las fiestas paganas de la Rueda del Año.

Los ciclos de la Tierra, al igual que en el ser humano, son recurrentes. Mientras que en nuestro planeta estos ciclos se dan con precisión a lo largo del año (aunque el cambio climático está cambiando esto), en el ser humano los ciclos también están presentes. Así alternamos los períodos de abundancia, pasión y creatividad, con ciclos de reflexión, recogimiento y reposo. Nuestra vida, al igual que en la naturaleza, se mueve por períodos de sombras, períodos de luz y períodos de equilibrio emocional.

Las fiestas de la Rueda del Año

Las festividades de la Rueda del Año son popularmente conocidas como Sabbats, siendo ocho las festividades popularmente recogidas. Cuatro de ellas coinciden plenamente con solsticios y equinoccios, por lo que se piensa que antaño pudieron ser solamente las cuatro restantes, que caen relativamente cerca de las primeras.

Como si de una analogía con el Universo se tratara, nuestros antepasados Celtas celebraban el inicio del día y el inicio del año justo en el momento en que se pasa del vacío y la oscuridad para pasar a la luz. Así el día empezaba al ponerse el Sol y el año empezaba al cruzar el Equinoccio de Otoño, cuando los días se empiezan a hacer más cortos que las noches.

  • SAMHAIN: 31 de octubre. El origen de la fiesta de Halloween, que por desgracia ha pasado de ser una festividad para honrar a los difuntos a convertirse en una fiesta de disfraces. Samhain es uno de los momentos mágicos del año en el que caen los velos que separan los dos mundos. El Sol muere en esta festividad y las noches, la oscuridad y el frío ganan terreno en nuestras vidas.
  • YULE: Solsticio de invierno. En esta fiesta se celebra el nacimiento del joven Sol (de ahí el origen de la fiesta de natividad). A partir de este momento los días son cada vez más largos. Sigue el frío y la oscuridad reinantes pero hay esperanza.
  • IMBOLC: 2 de febrero. Fiesta relacionada con la fertilidad, pues en este período era cuando empezaba la lactancia de los corderos. Los días cada vez son más largos y hay esperanza, pues la primavera está cerca.
  • OSTARA: Equinoccio de primavera. Los días y las noches se igualan. La naturaleza estalla con todo su esplendor. Las flores, la hierva, los árboles… todo florece. La vida vuelve a la Tierra.
  • BELTANE: 1 de mayo. La vida está presente en todas partes y la fertilidad es la protagonista. La vegetación muestra toda su exuberancia y los animales están en pleno apareamiento. La naturaleza es una fiesta y se propaga inevitablemente.
  • LITHA: Solsticio de verano. La noche más larga del año es un momento agridulce. Por un lado es el momento de máximo esplendor del Sol y la madre Tierra. Por otro lado, desde este preciso instante, el Sol inicia su declive. Las hogueras servirán para reavivar a nuestro padre solar.
  • LUGHNASADH: 1 de agosto. La fiesta de la primera cosecha. Es hora de recoger el fruto del trabajo bien hecho. Motivo de fiesta, sin duda, si la cosecha ha sido buena la subsistencia de la tribu estará garantizada durante el próximo invierno.
  • MABON: Equinoccio de otoño. Es hora de recoger los últimos frutos y dar gracias por lo obtenido durante el verano. El frío se acerca y hay que prepararse para su llegada. El invierno juzgará como de bueno fue nuestro trabajo.

El símil de la cosecha, el ser humano y la Deidad

Como decíamos al principio de este artículo, las fases de la rueda del año son perfectamente aplicables a los ciclos personales por los que atraviesa el ser humano. Momentos de luz y oscuridad en los que a veces predomina la abundancia y en cambio otras veces predomina la escasez.

Existen también numerosas historias y mitos que asocian esta rueda anual a la simbología del Dios y la Diosa. El primero, representado por el Sol, nace, crece y muere durante los ciclos anuales, dando el calor y el amor necesarios a la madre Tierra durante los ciclos de fertilidad y haciéndose pequeño durante el invierno. La Diosa, representada por la madre Tierra, vive con pena y alegría la muerte y renacimiento de su consorte y es fecundada por él durante el período de Beltane.

LA RUEDA DEL AÑO

A pesar de que este conocido calendario agrícola tuvo su mayor importancia durante las primeras sociedades agrícolas, su significado ha trascendido en el tiempo como ciclo vital de todos los seres.

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